#Retostorytelling Cubes. El Ritual.

El sonido de mi despertador me sacó del mundo onírico de golpe, sin un mínimo de compasión. Me di la vuelta en la cama y el sol incidió directamente en mis ojos, esos que tantas veces había deseado no volver a abrir. Sin embargo ahí residía la peor de mis maldiciones… Hiciera lo que hiciese, siempre volvería a abrir los ojos.

Me levanté, ser inmortal, no obstante, no me evitaba los dolores físicos consecuencia de todas las veces que había intentado acabar con mi vida. Roturas de huesos, traumatismos y graves secuelas funcionales en varios de mis órganos marcaban mi apariencia. Aunque debería parecer más joven, tenía el aspecto de un hombre de unos cuarenta, treinta y muchos en un día bueno, aunque la realidad era que, en unos meses, cumpliría doscientos tres años.

#retostorytelling Cubes. El Libro del Chacal.

Habíamos llegado al punto exacto y, sin demora, me coloqué el equipo a la espalda, atando a conciencia todas las correas y arneses.

Hice una señal al piloto y él me respondió con el gesto acordado, de modo que abrí la compuerta y me asomé al vacío. El ruido era ensordecedor y el viento me empujaba mientras yo reunía el valor y la concentración necesarias para saltar. No era la primera vez que lo hacía, pero siempre era mejor tener respeto por aquello que arriesgaba la propia vida.

Cuando estuve preparada me lancé. Sentí el vacío, la inmensidad del mundo a mi alrededor y la ingravidez alojada en mi estómago mientras me precipitaba. Cuando llegó el momento tiré del resorte y mi PARACAÍDAS se abrió. Con un tirón, mi caída libre se detuvo. Poco a poco descendí sobre la espesura del bosque. Tenía todo calculado, sabía que caer sobre árboles podía ser peligroso, pero tampoco era esa la primera vez, de modo que manejé mi descenso hasta encontrar un pequeño claro al que me dirigí. Las ramas de un ÁRBOL atraparon mi paracaídas y quedé suspendida a unos metros del suelo, cubierto de hojarasca. Saqué de mi bolsillo mi navaja suiza, pero antes de cortar las cuerdas de mi equipo, me quedé un minuto en silencio, agudizando el oído para detectar cualquier posible amenaza que pudiera sorprenderme indefensa en tierra firme. No oí nada, así que corté las cinchas de mi paracaídas y caí al suelo. Me puse en pie, sacudiéndome la tierra y las hojas de mi ropa y mi pelo. Guardé mi navaja y saqué el LIBRO. En él estaban todas las pistas, toda la información que me llevaría al lugar.

Esa misión era, sin duda, una de las más arriesgadas de mi vida.

¿Qué les gusta a las lectoras/es de Erótica? Resultado de una encuesta por RRSS




La novela y relato erótico están de moda, y llevan de moda mucho tiempo.
El auge de este tipo de historias y su éxito es innegable, por eso he querido saber, a través de esta encuesta, cuáles son los aspectos que más importan a las lectoras y lectores de este subgénero y así intentar dar una aproximada explicación al por qué de su auge.

El primer resultado que quiero arrojar es la participación. He obtenido un total de 62 respuestas, lo cual es una muestra demasiado pequeña para atreverme a dar la explicación que pretendía, de modo que estos resultados, en principio, sirven únicamente para satisfacer un poco mi curiosidad y quizá la vuestra.

La mitad de los encuestados dicen leer entre un 10% y un 25% de novela erótica, aun suponiendo que quienes han respondido a esta encuesta tienen un hábito lector alto, no podemos decir que este resultado corrobore el éxito de ventas que sabemos que tiene la erótica. Poniendo que los encuestados leen 4 libros al mes, y cogiendo el porcentaje más alto, uno de ellos sería de erótica. No sé... Las  estadísticas de ventas dicen que se lee mucho más de lo que aquí ha quedado reflejado.

#RetoStorytelling Cubes. El Vuelo.

#RetoStorytelling Cubes (Instagram y Facebook)

Luna, avión, llave, cerradura y ojo.

EL VUELO

Era noche cerrada y al otro lado de la ventanilla no había nada más que oscuridad. Me esforcé por intentar ver un poco más allá de los límites de ese pequeño rectángulo que me separaba de la inmensidad de la noche en medio del océano Atlántico a doce mil metros de altura para poder ver la luna. Esa era noche de luna llena. Esforzándome pude divisar un pequeño fragmento del satélite. Redonda, enorme, con ese brillo plateado causado por el reflejo de la luz solar… Era increíble lo cercana que parecía la luna desde un avión.

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